Un sillón de terciopelo verde, un hombre que lee una novela, un ventanal que da al bosque de robles, una amenaza, un relato dentro de otro que se multiplica hasta el infinito. Nos pareció una buena metáfora, un buen nombre para un taller de lectura. Además de un homenaje a Cortázar y a su magnifico cuento "Continuidad de los parques". Así que recostémonos en este cómodo sillón y comencemos nuestra tarea placentera libro en mano.
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El taller de lectura "Un sillón de terciopelo verde" presente en la 37º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

En el marco de la Feria del Libro, la Biblioteca del Congreso de la Nación está presente con dos espacios culturales, el Bibliomóvil y la Carpa Cultural. Los talleres de Escritura y Lectura de la BCN se dictaron en estos espacios y los alumnos han visitado el Bibliomóvil realizando actividades de lectura y participando también de las clases abiertas que ofrece la biblioteca en su variado cronograma. Para más información visitar nuestra web Cultura en Movimiento
Los esperamos para disfrutar hasta el 9 de mayo inclusive de este encuentro con la literatura y el arte.
Durante la semana se realizarán lecturas públicas en este espacio con producciones de los talleristas de La piedra en el estanque, quien quiera leer puede acercarse en los siguientes días y horarios:

Jueves 05/05 y sábado 07/05 -  18:00 – 19:00    Encuentro de Poesía y Escritura – coord. Lic. Adriana Agrelo - Momentos de lectura:  leerán cuentos breves y poemas los alumnos del taller de escritura de la BCN – La piedra en el estanque . Micrófono abierto para quien quiera participar con sus textos.

Augusto y el ladrón de palíndromas, J. Millán

Monterroso es un escritor itinerante, lo cual, a los efectos de estas líneas, significará que es escritor y que viaja mucho. Las probabilidades de coincidir espacio-temporalmente con alguien tan móvil son muy escasas, y por esa razón debo considerar nuestro primer encuentro como una absoluta casualidad, o bien como algo que seguía un designio más elevado. A la vista de los beneficios que para mí se derivaron de nuestro contacto, me inclino más bien por lo segundo.

Ocurrió hace muchos años. Por aquel entonces yo trabajaba para una editorial madrileña, y un día me avisaron de recepción que (aquí un nombre irreconocible, como es habitual) quería ver a alguien de la casa. Me presté a ello, y me encontré ante un señor más bien bajito (puedo decirlo, puesto que él mismo se ha descrito con semejantes palabras). Le pregunté su nombre, me lo dijo, y yo lo repetí, suspicaz: "¿Augusto, dice? ¿Monterroso?"

Ocurre que yo había leído (con mucho gusto) varios libros de alguien que firmaba con ese mismo nombre, así que insistí: "¿El escritor?". Él asintió en silencio, y yo me encontré ante la molestísima sensación de tener delante a la persona responsable de unas páginas que había leído con placer. Este tipo de intromisiones corpóreas en el terso mundo de lo literario se me habían revelado siempre muy inconvenientes. Y no sólo porque rompen la situación de dominio que el lector tiene frente al autor ("A ver, dígame usted... Muy bien, y ahora calle, pues tengo algo que hacer"). No: con frecuencia había encontrado que los autores ponían lo mejor de sí mismos en sus obras, de modo que lo que quedaba para un encuentro personal eran otras cosas, no todas ellas agradables.

Me preparé, pues, para lo peor, y empezamos a hablar. El motivo de su visita se hizo algo tangencial, y al cabo de un rato, relajados, hablábamos de otros temas: sus libros, libros ajenos... Yo recordaba que en alguna de sus obras había descubierto que le interesaban los palíndromos, que él llamaba palindromas. Con cierta turbación (era muy joven), le dije: "Augusto: yo he escrito lo que creo que es uno de los mejores palíndromos en lengua castellana. Dice así", y respiré hondo:

Anita, la gorda lagartona, no traga la droga latina

Guardó silencio por un momento (ese lapso de tiempo que se requiere para reconstruir la frase desde el final, y ver si uno no está ante un bluff), y al cabo sonrió. "­Muy bien!", quiero recordar que dijo, "Y dígame una cosa: ¿la ha publicado usted?, ¿se la han atribuido públicamente?" Yo negué. "Ay, ay...", meneó la cabeza, "¿No sabe usted que hay ladrones de palindromas, gente que repite las obras ajenas pretendiendo pasar por su autor?" Me recorrió un sudor frío; ya he dicho que entonces era joven e inexperto: ni se me había pasado por la cabeza. "No", dije. Me miró: "Bueno, no se preocupe: ya lo arreglaremos".

Nos despedimos, y al cabo de unas semanas me llegó un recorte del Excélsior de México. Allí estaba el palíndromo, y al lado mi nombre, unidos para la posteridad.

Luego nos hemos visto más veces, hemos localizado amigos comunes, y charlado ante alguna de sus extrañas comidas, y mi sospecha inicial ante la convivencia con mis autores favoritos se ha diluido. En su caso.

Hace poco rememoramos, divertidos, nuestra primera entrevista. "¿Y cuál sería la droga latina?", se interesó. Estábamos cenando, y yo señalé mi copa: "El vino, claro". "No", agitó la cabeza, "La literatura".

Debí haberlo supuesto.



[apareció publicado en "Culturas", suplemento de Diario 16, el 16 de noviembre de 1991]

El cuento versus novela, Citas


"La novela y el cuento se dejan comparar analógicamente con el cine y la fotografía, en la medida en que una película es en principio un "orden abierto", novelesco, mientras que una fotografía lograda presupone una ceñida limitación previa, impuesta en parte por el reducido campo que abarca la cámara y por la forma en que el fotógrafo utiliza estéticamente esa limitación."
Julio Cortázar

"Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos."
Jorge Luis Borges

"No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la misma importancia que las tres últimas."

Horacio Quiroga

"Lo que más me importa en este mundo es el proceso de creación. ¿Qué clase de misterio es ése que hace que el simple deseo de contar historias se convierta en una pasión, que un ser humano sea capaz de morir por ella; morir de hambre, frío o lo que sea, con tal de hacer una cosa que no se puede ver ni tocar y que, al fin y al cabo, si bien se mira, no sirve para nada?"
Gabriel García Márquez

"Todo novelista quiere escribir poesía, descubre que no puede y a continuación intenta el cuento, y al volver a fracasar, y sólo entonces, se pone a escribir novelas."
William Faulkner

Novela, s. (En inglés, romance, novela de aventuras más o menos fantásticas. por oposición a "novel", novela realista ). Cuento inflado. Especie de composición que guarda con la literatura la misma relación que el panorama guarda con el arte. Como es demasiado larga para leer de un tirón, las impresiones producidas por sus partes sucesivas son sucesivamente borradas, como en un panorama. La unidad, la totalidad del efecto, es imposible porque aparte de las escasas páginas que se leen al final, todo lo que queda en la mente es el simple argumento de lo ocurrido antes. La novela realista es al relato fantástico lo que la fotografía es a la pintura. Su principio básico, la verosimilitud, corresponde a la realidad literal de la fotografía, y la ubica dentro del periodismo; mientras que la libertad del relato fantástico no tiene más límites que la imaginación del narrador. Los tres principios esenciales del arte literario son imaginación, imaginación e imaginación. El arte de escribir novelas, en la medida en que pudo llamarse arte, ha muerto hace mucho en todo el mundo, salvo en Rusia, donde es nuevo. Paz tengan sus cenizas... algunas de las cuales aún se venden mucho.

Ambrose Bierce


"Innumerables son los relatos del mundo"

Roland Barthes

"Es realmente imposible quedarse sin ideas, ya que éstas se encuentran en todas partes. El mundo está lleno de ideas germinales."
Patricia Highsmith

"La novela es como un veneno lento y el cuento, como un navajazo."

Marina Mayoral

"Entre el cuento y la novela hay la misma disparidad de criterios que entre un flechazo que dura una sola noche y un matrimonio de décadas [...]. Los cuentos, se dice, son intensos y las novelas estables."

Eloy Tizón

"[El cuento] vuela como una cometa dejando allá abajo el pesado costillaje de la novela, ese portaviones siempre amenazado de desguace."
Valentí Puig

"Abomino de los que esbozan novelas escribiendo cuentos, de los cuentos engordados con hormonas."
Vicente Verdú

"Mantengo una total animadversión a la idea del cuento como territorio propicio para el aprendizaje del escritor, o como ámbito para empeños de menor voltaje, livianos u ocasionales y banco de pruebas para otras empresas narrativas de mayor cuantía y envergadura."
Luis Mateo Díez

"El hecho de que ambos géneros sean narrativos ha favorecido la confusión y ha facilitado la tarea invasora de la novela, hasta el punto de que ha llegado a olvidarse que sus respectivas tradiciones son muy distintas y la del cuento mucho más vieja y más permanente. Pues así como la novela ha aparecido y desaparecido varias veces a lo largo de la historia, el cuento se ha mantenido invariable hasta tiempos muy recientes."
Javier Marías

"Para mí el cuento no es un relato o una estampa, sin más, sino un mundo con entidad propia, con argumentos sugerentes y abierto, pero de ciclo cerrado, si es posible con pirueta final verosímil; con ironía y emoción en sus entrañas, con algo de de misterio o intriga, vinculado a mi tiempo y con un lenguaje que sea médula, y no postizo, de lo que narra."

Andrés Berlanga

"Si aceptáramos la aseveración de Ernesto Sábato que dice 'la prosa es lo diurno y la poesía la noche: se alimenta de nuestros símbolos, es el lenguaje de las tinieblas y de los abismos', si estuviéramos de acuerdo con esta definición, entonces tendríamos que situar el cuento en el preciso centro del atardecer, con toda su belleza efímera y vacilante, pero con toda rotundidad de conclusiones luminosas, atmosféricas y sentimentales."
Joan Rendé

"Los cuentos no toleran elementos accesorios. Todos los materiales del cuento tienen una función principal: de ahí la difícil concisión a que obligan, que no está sólo en el empleo de las palabras, sino -sobre todo- en la previa selección de los motivos."